¿Golpeó más la pandemia a las zonas turísticas?
En 2020 el turismo se paró de golpe. Comparamos cómo cambiaron el paro y la renta en las provincias más turísticas y en el resto, antes y después.
El contexto
En marzo de 2020 España cerró fronteras, hoteles, bares y restaurantes. El turismo internacional, que había batido récords en 2019, prácticamente desapareció durante más de un año. Para un país donde el turismo pesa en torno a una de cada ocho unidades de lo que se produce, fue el mayor golpe económico en décadas.
El golpe no fue igual en todas partes. Las zonas que viven del turismo, las islas, la Costa del Sol, la Costa Brava, deberían haberlo notado mucho más. Y la pregunta que importa hoy, años después, es doble: cuánto más sufrieron y, sobre todo, si se recuperaron o si la crisis dejó cicatrices duraderas en su mercado de trabajo.
El choque
El choque es la pandemia de 2020 y las restricciones a la movilidad. La dosis es lo turística que era cada zona antes: el peso de las viviendas turísticas sobre el total en agosto de 2020 (INE). El resultado principal es el paro registrado (SEPE), anual de 2015 a 2025; también la renta por persona y los trabajadores en ERTE de abril de 2020.
Cómo lo hemos medido
Primero por provincias: separamos las 10 provincias más turísticas —las que tenían más viviendas turísticas sobre el total en agosto de 2020: Illes Balears, Girona, Las Palmas, Málaga, Santa Cruz de Tenerife, Alicante, Tarragona, Cádiz, Cantabria, Castellón— del resto, y comparamos cómo cambió el paro registrado y la renta en cada grupo entre 2019 y 2020 (diferencias en diferencias). Como los dos grupos no iban exactamente en paralelo antes, se descuenta también la tendencia de 2017–2019 de cada uno. Después a escala de municipio, con los 8.139: cuanto más pesan los pisos turísticos, ¿más subió el paro? Eso es una dosis-respuesta, y permite descontar tamaño, renta y paro previo, y comparar dentro de cada provincia. Y como el paro registrado no cuenta los ERTE, miramos también los ERTE.
Lo que dicen los datos
En 2020 el paro subió un 21 % en las provincias turísticas y un 16 % en el resto
Paro registrado de cada grupo, con 2019 = 100. Antes de la pandemia el paro bajaba en los dos grupos, un 5,7 % al año en el resto y un 4,0 % en las turísticas: la comparación no es perfecta. Descontando esa tendencia, la diferencia de 2020 pasa de 5,5 a 3,7 puntos. En 2023 las turísticas estaban un 12 % por debajo de 2019 y el resto, un 12 % por debajo.
¿Podría salir una diferencia así por casualidad? Eligiendo 300 veces 10 provincias al azar en vez de las 10 más turísticas, la diferencia va de −6,2 a +5,9 puntos; 4 de 300 superan la real. Es un resultado muy raro sin un efecto del turismo.
Hasta 2019 las dos líneas bajan, porque el paro caía en toda España, aunque algo más deprisa fuera de las zonas turísticas. En 2020 saltan las dos, y la turística salta más. Descontando esa diferencia de ritmo previa, la diferencia atribuible al golpe es de unos 3,7 puntos. Y la prueba de los grupos al azar dice que no es casualidad: muy pocas combinaciones de provincias elegidas a ciegas producen un salto así.
Lo más llamativo está a la derecha del gráfico: a partir de 2021 las dos líneas vuelven a juntarse, y en 2023 las provincias turísticas estaban igual que el resto respecto a 2019.
Provincia a provincia, y los ERTE
Cuánto subió el paro registrado entre 2019 y 2020 en cada provincia. En granate, las diez más turísticas. Entre provincias, la relación entre el peso del turismo y la subida del paro es fuerte (r = 0,66). Los ERTE cuentan lo que el paro registrado no ve: a 30 de abril de 2020 había 8,2 trabajadores en ERTE por cada 100 habitantes en las provincias turísticas y 6,8 en el resto, y la relación con el peso del turismo es fuerte (r = 0,53). El golpe real al empleo fue mucho mayor que lo que muestra el paro.
Baleares encabeza la lista con mucha distancia: su paro registrado subió casi a la mitad en un año. Pero el paro registrado se queda corto para medir el golpe, porque los trabajadores en ERTE, con el contrato suspendido y cobrando una prestación, no contaban como parados. En abril de 2020, el peor mes, había 8,2 trabajadores en ERTE por cada 100 habitantes en las provincias turísticas. El ERTE fue el gran amortiguador: sin él, la diferencia en el paro habría sido mucho mayor.
Municipio a municipio: cuanto más turístico, más subió el paro
Con los municipios de 1.000 habitantes o más, agrupados por el peso de los pisos turísticos en agosto de 2020. La relación es fuerte sin descontar nada (r = 0,54 [0,48; 0,61]) y moderada entre municipios de la misma provincia, tamaño, renta y paro previo (r = 0,37 [0,30; 0,42]). Aguanta: no es solo que las provincias turísticas sean distintas, es que dentro de cada provincia los municipios turísticos sufrieron más.
Bajar al nivel de municipio permite una prueba más fina: comparar pueblos y ciudades de la misma provincia, del mismo tamaño y con la misma renta, que solo se diferencian en lo turísticos que eran. Y la relación aguanta: dentro de cada provincia, cuanto más turístico el municipio, más subió su paro. No es que Baleares o Canarias tengan algo especial; es el turismo.
Año a año: el golpe aparece en 2020 y en 2023 se ha invertido, con diferencias previas pequeñas
Estudio de eventos con los municipios: cada punto es cuánto más subió (o bajó) el paro de un municipio, respecto a 2019, por cada punto más de viviendas turísticas que tuviera en 2020, comparando municipios de la misma provincia con igual tamaño y renta. Antes de 2019 la pendiente debería ser cero; si no lo es, los municipios turísticos ya iban por otro camino.
En 2020: +1,71 puntos [+1,43; +2,05] por cada punto de viviendas turísticas; en 2023: −1,04 [−1,30; −0,78]. Antes de 2019 la pendiente máxima es de 0,9 puntos.
Este gráfico resume la historia completa. Antes de 2019 la línea se mueve poco (como mucho 0,9 puntos, y en años sueltos): no es cero perfecto, pero es pequeño al lado de lo que viene después. En 2020 sube de golpe: por cada punto más de viviendas turísticas, el paro de un municipio subió 1,7 puntos más respecto a 2019. Y después baja, hasta quedar por debajo de cero en 2023: los municipios turísticos no solo se recuperaron, sino que su paro ha bajado más que el del resto.
Qué significa
Sí: el paro subió en las provincias turísticas 4 puntos más que en el resto (descontando la tendencia previa), y la renta por persona cayó más (−0,9 % frente a +0,8 %). La recuperación fue completa: en 2023 ya estaban como el resto o mejor.
La historia de la pandemia en las zonas turísticas es la de un golpe enorme y una recuperación completa. Que no quedaran cicatrices visibles en el paro tiene mucho que ver con los ERTE, que mantuvieron el vínculo entre trabajadores y empresas mientras el turismo estaba cerrado, y con la rapidez con la que volvió el turismo en 2022 y 2023.
La otra lectura es la de la vulnerabilidad: los municipios que más dependen de una sola actividad son los primeros en caer cuando esa actividad se para. La pandemia fue excepcional, pero cualquier caída fuerte del turismo, por una crisis económica en los países de origen o por un cambio en los hábitos de viaje, golpearía primero en los mismos sitios.
- El paro registrado se quedó corto. Los trabajadores en ERTE no contaban como parados, y en abril de 2020 eran 8,2 por cada 100 habitantes en las provincias turísticas, frente a 6,8 en el resto: el golpe real al empleo fue mayor de lo que muestra este dato. Solo hay datos públicos de ERTE por provincia para algunos meses.
- Las provincias turísticas no son iguales al resto en otras cosas (empleo temporal, tamaño de las empresas, clima). Por eso se descuenta la tendencia previa y se repite el análisis dentro de cada provincia.
- La renta de 2020 incluye las prestaciones (paro, ERTE), que amortiguaron la caída: el golpe a los salarios fue mayor.
Métodos
- En pocas palabras
- Se compara cómo cambió el paro antes y después de 2020 en las zonas más turísticas y en el resto, a escala de provincia y de municipio, descontando lo que ya pasaba antes y comprobando con grupos al azar que la diferencia no es casualidad.
- Estudio de eventos municipal
- Para cada año t, pendiente del índice de paro (2019 = 100) sobre el % de viviendas turísticas de 2020, con log del padrón y renta de 2019 como controles, efectos fijos de provincia y ponderación por población; intervalos por remuestreo (150 réplicas).
- Unidad
- 50 provincias (sin Ceuta y Melilla); municipios de 1.000 habitantes o más para la dosis-respuesta
- Tratamiento
- 10 provincias con más viviendas turísticas sobre el total en agosto de 2020; a escala municipal, el % de viviendas turísticas en agosto de 2020 como dosis
- Periodos
- Antes: 2019 (tendencia 2017–2019). Después: 2020; recuperación hasta 2023. Paro registrado como media anual
- Ponderación
- Provincias: suma de parados (equivale a ponderar por paro). Municipios: por población
- Modelo
- Diferencias en diferencias: (cambio en el grupo afectado) − (cambio en el grupo de comparación). Sin error estándar formal: la incertidumbre se mide con placebos, repitiendo el cálculo como si el tratamiento hubiera caído en cada uno de los otros grupos. Placebo: 300 elecciones al azar de 10 provincias. Correlación de Pearson; «entre iguales» o «a igual X» es la correlación parcial: se regresan las dos variables sobre los controles (mínimos cuadrados, con constante) y se correlacionan los residuos. «Dentro de cada provincia» resta a cada variable la media de su provincia antes. «Explica» es r². Los intervalos son del 95 % por remuestreo de municipios (200 réplicas).
- Nivel de evidencia
- Experimento natural Compara antes y después de una ley o un suceso con lugares que no lo vivieron, o elecciones decididas por poco. Es lo más cerca de una causa que permiten estos datos, si se cumple su supuesto. Qué significa →
- Reproducibilidad
- Todos los cálculos se hacen en el navegador con los datos publicados en la web; el código está en GitHub (
src/app.js). Los intervalos usan una semilla fija: salen iguales en cada carga.